Faltan años para la elección de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y sería exagerado hablar de competencia electoral. Sin embargo, tratándose de la capital del país —históricamente laboratorio político nacional— las mediciones de opinión pública suelen ofrecer algo más valioso que un pronóstico: permiten observar hacia dónde comienza a moverse el ánimo ciudadano. Una encuesta reciente de GobernArte muestra a Morena con una ventaja clara en preferencia partidista, alcanzando 48.2%, seguido por el PAN con 20.8%. Más atrás aparecen PRI (9.6%), Movimiento Ciudadano (5.5%), Partido Verde (4.1%) y PT (3.1%). El dato relevante no es únicamente la distancia entre fuerzas políticas, sino la persistencia de un electorado opositor disperso frente a un oficialismo aún cohesionado.

En los ejercicios internos, Morena presenta mayor definición. Omar García Harfuch concentra 40.8% de las preferencias como posible candidato, seguido por Luisa María Alcalde con 20.1% y Adrián Ruvalcaba con 19.5%, configurando un escenario donde la seguridad pública parece convertirse en activo político central. El PAN, en contraste, refleja una disputa abierta: Alessandra Rojo de la Vega lidera con 38.2%, mientras Mauricio Tabe registra 21.8% y Santiago Taboada 12.5%, evidencia de un proceso aún en búsqueda de consolidación interna. En el PRI destaca Jorge Meade Ocaranza con 35.8%; Movimiento Ciudadano coloca al frente a Salomón Chertorivski con 23.8%, y el Partido Verde muestra altos niveles de indefinición pese a que Jesús Sesma alcanza 25% de menciones. Pero el verdadero mensaje proviene de la agenda ciudadana: para 51.7% de los capitalinos, la inseguridad continúa siendo el principal problema, muy por encima de corrupción, salud o empleo.

No estamos ante una fotografía electoral definitiva. Lo que aparece es algo más interesante: una ciudad que empieza a evaluar perfiles bajo criterios de eficacia antes que de identidad partidista. En la capital, donde suelen anticiparse tendencias nacionales, las encuestas tempranas no anuncian ganadores; revelan prioridades. Y hoy, la prioridad parece clara.


