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Dos guerras en el mundo, campañas políticas polarizadas, calor extremo y agua contaminada. Esas son las notas que leemos todos los días en los medios de comunicación. Información muy importante pero difícil de asimilar. Es por eso que decidí que la columna de esta semana tenga un final feliz.

Hace unos días Andrés Hernández, habitante de Monterrey, publico un video en su cuenta de TikTok @andreshernandezig97 que se hizo viral. Cuando el usuario llegó a su automóvil -un Mustang deportivo color gris- se percató que un indigente admiraba el vehículo. Narró que lo conmovió como el hombre, quien estaba sin camisa y llevaba una barba crecida, veía el auto con mucho cariño sin hacerle ningún daño por lo que decidió grabar el momento.

Al día siguiente Andrés Hernández, quien es fanático de los autos deportivos y tiene miles de seguidores en su cuenta, recibió mensajes de sus fans preguntando por el hombre. Incluso le reclamaron por no haberlo invitado a comer unos tacos. En ese momento el joven regio prometió que lo buscaría y abriría una cuenta bancaria para quién quisiera ayudarlo.

Un par de días después logró contactar al hombre y lo invitó a dar una vuelta en el Mustang. También lo llevó a una juguetería y le compró un Mustang de juguete. En ese punto el video original se había hecho viral por lo que Andrés llevó al hombre a realizarse un corte de pelo, le compró ropa, un colchón y algunos víveres. Todos los días pasaba a ver cómo estaba. Lamentablemente al hombre le robaron su colchón y la ropa que le habían regalado.

Sin embargo, gracias al video la familia del indigente, la cual no conocían su paradero, lo identificó. El hombre tiene 54 años y se llama Adrián Pineda Chávez. Su hermana Beatriz fue quien vio el video en redes sociales y se contactó con el influencer para pedirle más datos. Ella explicó su hermano vivió desde los 15 años en Estados Unidos y confirmó que había sido dueños de varios autos entre ellos un Mustang.

Unos días después Beatriz juntó dinero y viajó en auto a Monterrey donde se reencontró con Adrián y se lo llevó a vivir con ella a Guadalajara.

Me gusta pensar que en un mundo donde pasan miles de cosas malas a la vez de manera paralela pasan miles de cosas buenas. ¿Y tú conoces alguna historia linda con un final feliz? Escríbela y cuéntamela, prometo incluirla en esta columna. La recibiré con gusto en mi cuenta de X @filibertocruz o en mi correo filibertocruz@gmail.com. Que tengan una gran semana queridos lectores.

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