El recorte al gasto público en 2025 es inminente debido a la necesidad de reducir el déficit fiscal de México. Claudia Sheinbaum, la primera presidenta del país, enfrentará el desafío de bajar el déficit del 5% al 2.5% del PIB sin una reforma fiscal en el horizonte. Esto implicará un recorte al gasto neto de más de 834,000 millones de pesos el próximo año.
Los sectores más vulnerables a estos recortes serán aquellos históricamente afectados durante crisis macroeconómicas, como la educación y la inversión pública. John Scott, consejero del Coneval, advierte que estos recortes podrían comprometer el “crecimiento incluyente” necesario para reducir la pobreza y la desigualdad. Según Scott, la inversión pública debe ser basada en evidencia para minimizar el impacto negativo en el desarrollo futuro del país.
Claudia Sheinbaum ha indicado que no planea una reforma fiscal inmediata, confiando en la digitalización del gobierno y los ingresos aduanales para mantener las finanzas públicas. John Scott sugiere una alternativa: la eliminación selectiva de exenciones fiscales regresivas, lo que podría aumentar la recaudación sin incrementar las tasas impositivas. Este ajuste podría realizarse por decreto, según el experto.
La Comisión Independiente para la Igualdad con Justicia Fiscal, que incluye a economistas como Gerardo Esquivel y Nora Lustig, apoya esta propuesta. Argumentan que muchas exenciones fiscales actuales benefician desproporcionadamente a sectores de altos ingresos, dejando a los más pobres en desventaja. Con 9.1 millones de personas en pobreza extrema en México, focalizar el gasto en grupos vulnerables será crucial para enfrentar este reto fiscal.
Vía @gobernartemx


