¿Qué son las políticas públicas?

«Toda mala decisión que tomo va seguida de otra mala decisión». Harry Truman.

El acto de gobierno tiene peculiaridades que lo hacen complejo, sobre todo porque tiene mucho de prudencial; esto es, al momento de gobernar, se requieren procesos de decisión muy complicados en los que se debe actuar de manera equilibrada. La palabra autoridad deriva del latín augere, que quiere decir ayudar a crecer; este origen, nos sitúa en la particularidad de que la autoridad –el gobierno–, debe privilegiar el enfoque de servicio, independientemente del poder formal. Para los romanos quien ostentaba la autoridad era quien lograba que algo establecido se acrecentara.

En este orden de ideas, para ser un buen gobernante se deben fijar metas y objetivos claros; favorecer la unidad entre los gobernados; lograr que las personas alcancen su mejor desarrollo y orientar los esfuerzos en ser útil a los demás.

En la lengua inglesa existen tres vocablos muy similares pero que tienen significados muy diferentes para hablar de política, políticas públicas y gobierno. Polity se refiere a las actividades relacionadas con el gobierno; politics se aproxima más a lo que en México conocemos como la clase política, las relaciones de poder, los procesos electorales, etcétera; y policy es el significado más cercano a las políticas públicas, es decir, a las acciones y decisiones involucradas en los asuntos públicos.

En ese contexto, existen dos elementos fundamentales para definir las políticas públicas:

  1. Problema público. Identificar una problemática en particular; y
  2. Acción de gobierno. Implica un proceso de decisión gubernamental encaminado a resolver o disminuir dicho problema.

Así, podemos precisar que la política pública es el esfuerzo de racionalizar la toma de decisiones gubernamentales con el propósito de solucionar problemas sociales a través del uso de herramientas específicas. En otras palabras, son acciones de gobierno (prudenciales) encaminadas a reducir la brecha entre una situación de interés público y la realidad deseada.

Bajo esa tesitura, podemos considerar al menos seis componentes básicos para la implementación de una política pública.

  1. Identificación del problema. Sus causas, los afectados, el grado de impacto, la tendencia de evolución, la factibilidad de solución con los recursos disponibles, así como las posibles rutas de acción. «Un problema bien planteado es la mitad de la solución».
  2. Asignación de recursos: Verificar que se cuente con los recursos humanos, financieros y materiales necesarios para su implementación. Es importante, involucrar a los actores interesados desde el diseño de la política pública y durante su implementación.
  3. Componente normativo. Comprender todas las dimensiones normativas.
  4. Procesos de gestión. Planificación, organización, dirección y control con una perspectiva integral, en la que se considere una alineación de la política pública a los objetivos estratégicos gubernamentales que correspondan.
  5. Resultados e impacto. Definir claramente los resultados e impactos esperados, y establecer espacios temporales concretos para su evaluación.
  6. Seguimiento y evaluación. Revisar de manera permanente el proceso de implementación para analizar su efectividad y, generar un proceso de mejora continua a través de evaluaciones sistémicas.

Finalmente, es importante no perder de vista que en la práctica, en nuestro país, las políticas públicas suelen ser de corto plazo, donde se resuelve lo urgente sobre lo importante y regularmente están basadas en el clientelismo político; además, la alta desigualdad en México constituye un factor determinante en la implementación de cualquier política pública. Decía Octavio Paz: «ninguno de nuestros gobernantes –todos ellos rodeados de consejeros, “expertos” e ideólogos– se dio cuenta a tiempo de los peligros del excesivo e incontrolado crecimiento de la población. El “otro” México, el no desarrollado, crece más rápidamente que el desarrollado y terminará por ahogarlo».

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