En México urge una reforma al Poder Judicial. En mi experiencia como reportero de la fuente judicial documenté decenas y decenas de casos en donde algunos jueces hicieron un mal trabajo por varias razones: corrupción, desinterés, excesiva carga de trabajo o simplemente por flojera. En innumerables ocasiones fui testigo de como el secretario de acuerdos conducía una audiencia, mientras que el señor Juez estaba a unos metros en su oficina “haciendo cosas más importantes” o simplemente no había ido a trabajar.
También conocí a los famosos jueces de consigna. Se trata de impartidores de justicia a los que las Fiscalías envían los casos más controvertidos o que necesitan desahogar rápidamente para que ellos dictaminen en el sentido en que la autoridad lo necesita. Fue así como miles de personas terminaron en cárceles aunque en muchas ocasiones no tenían nada que ver en el asunto que se estaba tratando en el juicio. Lo importante era “resolver” rápido.
Pero, también debo decirlo, presencié sentencias históricas en donde jueces le brindaron justicia a personas que nadie les hacía caso y que todo lo tenían perdido. Jueces que sí están comprometidos con su trabajo y cuya convicción es la de impartir justicia. También debo de mencionar que la mayoría de los delitos que se cometen y en donde hay detenidos, jamás llegan a manos de los jueces. ¿Qué pasa con estos casos? La mayoría de ellos se quedan en manos del Ministerio Público.
Yo creo que ahí radica una de las trampas más grandes en el discurso de la Cuarta Transformación para poder realizar la reforma al Poder Judicial. Cuando a las personas se les habla de justicia solo piensan en jueces por la simple razón de que no conocen el trabajo del Ministerio Público. Este “ente” es el encargado de realizar las investigaciones en contra de las personas detenidas por cualquier delito y es precisamente ahí donde la mayoría de los casos se quedan. Es decir nueve de cada diez investigaciones con detenido no llegan a manos de los jueces, sino que no pasan de la etapa del Ministerio Público.
¿Quién es el jefe del Ministerio Público? Los fiscales son los encargados de que este “ente” trabaje y realice su labor. Como la exfiscal de la Ciudad de México, Ernestina Godoy, en cuya administración se registró una de las etapas más negras de la Fiscalía capitalina. Vaya, ni siquiera daba conferencias de prensa para evitar las preguntas de los medios de comunicación. O el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, quien no ha resuelto ninguno de los casos de corrupción, no solo de este gobierno, sino de las administraciones de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón. Toda esa gente permanece impune porque el Ministerio Público así lo ha querido.
¿Entonces porque no comenzar esta reforma con la Fiscalía General de la República y las Fiscalías estatales para después continuar con los jueces y magistrados? La razón exacta no la sé, pero la intuyo. Una venganza contra el Poder Judicial el cual, si bien es cierto está lleno de corrupción, no es el culpable absoluto de la impunidad en México. Estoy convencido de que no todos los jueces y magistrados deben ser tratados con el mismo rasero.
Pero la venganza jamás da dividendos. Aunque por un momento celebremos que ya se van jueces y magistrados corruptos que solo se llenan las bolsas de dinero, junto con ellos también se irán miles de trabajadores que saben mucho de administración y procuración de justicia y que llevan una carrera limpia. Borrón y cuenta se llama lo que quieren hacer, pero puedo asegurarles queridos lectores que no va a funcionar. Veremos algunas mejoras, pero veremos más ineficiencias e injusticias, además la posibilidad de que los impartidores de justicia sean electos por voto popular le abre la puerta a grupos de poder de carácter político y hasta el narcotráfico. Ahora habrá el doble de jueces de consigna que harán lo que el gobernante en turno les ordene.
Por un tiempo pensé que la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, entendería esto y buscaría una solución más equitativa para todos. Me equivoqué, la próxima mandataria de México no puede o no quiere modificar ni una coma la reforma al Poder Judicial propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Estoy seguro de que muchos de sus asesores le han explicado los riesgos que conlleva aprobarla tal y como está planteada, pero todo se quedará igual. Urge una reforma al Poder Judicial, estoy completamente de acuerdo, pero no en los términos en los que se está planteando. Buzón de contacto: filibertocruz@gmail.com.


