Claudia Sheinbaum, candidata por la coalición Sigamos Haciendo Historia, proviene de una familia de origen judío. Aunque nacida en México, ha mencionado que creció en un ambiente laico, celebrando ocasionalmente fiestas judías en casa de sus abuelos. No se identifica como religiosa, aunque ha sido criticada por la oposición por supuestamente utilizar la imagen de la Virgen de Guadalupe en campañas.
Por otro lado, Xóchitl Gálvez, candidata de la coalición Fuerza y Corazón por México, se define como católica y guadalupana. Ha heredado su fe de generaciones anteriores y ha destacado la importancia de su religión en su vida personal. Tras reunirse con el papa Francisco, enfatizó la relevancia de la fe en su vida, separándola de sus aspiraciones políticas.
En contraste, Jorge Álvarez Máynez, candidato de Movimiento Ciudadano, ha optado por no divulgar su afiliación religiosa. Aunque se comprometió a trabajar con la iglesia católica en la erradicación de la violencia, resalta su creencia en un Estado Laico y el respeto hacia todas las religiones.
Con estas posturas, los candidatos a la presidencia muestran sus distintas perspectivas sobre la religión y su relación con la política en México.
Vía @gobernartemx


