Alejandro Moreno, conocido como “Alito”, ha marcado una etapa tumultuosa en la historia reciente del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Desde su ascenso a la dirigencia nacional en 2019, el partido ha enfrentado múltiples desafíos y controversias.
La gestión de Moreno en el PRI ha estado plagada de derrotas electorales en bastiones históricos como el Estado de México y Hidalgo, así como la pérdida de importantes posiciones en otras entidades. Estas derrotas han generado tensiones internas y críticas hacia su liderazgo por parte de prominentes figuras del priismo.
A pesar de las presiones para renunciar, Moreno se ha mantenido firme en su posición, incluso extendiendo su mandato hasta finales de 2024. Sin embargo, su liderazgo ha sido objeto de controversia debido a acusaciones de enriquecimiento ilícito y malversación de fondos, lo que ha afectado la reputación del partido.
La renuncia de destacados miembros del PRI, como Miguel Ángel Osorio Chong y Claudia Ruiz Massieu, ha exacerbado las divisiones internas y debilitado aún más la posición del partido. Moreno ha enfrentado una serie de polémicas, desde acusaciones de corrupción hasta la revelación de lujosos activos personales, lo que ha empañado su gestión y generado desconfianza entre la militancia y la opinión pública.
Vía @gobernartemx


