Una multa histórica de 354,9 millones de dólares ha sido impuesta a Donald Trump por inflar el valor de sus propiedades en Nueva York, según dictamina la legislación antifraude del estado. Esto conlleva una prohibición de tres años para dirigir empresas en la región, marcando un golpe significativo para el ex presidente y posible candidato republicano para las elecciones de 2024.
La fiscal general de Nueva York, Letitia James, lideró el caso que buscaba limitar la capacidad de Trump para hacer negocios en el estado e incluso solicitó la suspensión de cinco años para sus hijos, Donald Jr. y Eric, también acusados. Esta sanción económica se suma a otra condena civil previa por abuso sexual y difamación, lo que impacta en la reputación y trayectoria empresarial del magnate.
La decisión del juez Arthur Engoron representa un revés para el imperio inmobiliario de Trump, al prohibirle ser funcionario o director de cualquier empresa en Nueva York. Se establece un monitor independiente para supervisar sus negocios, mientras que el expresidente niega las acusaciones y califica el caso como una “venganza política”. La sentencia resalta el escrutinio legal y financiero que enfrenta Trump mientras se posiciona en la esfera política.
Vía @gobernartemx


