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Todo comenzó a nivel local en la tierra del primer gobernador socialista de México, Felipe Carrillo Puerto. Se trataba de quejas que solo eran publicadas en páginas noticiosas de Facebook pero que, poco a poco fueron adquiriendo notoriedad en portales, periódicos, radio y televisión peninsulares.

El reclamo lo hacían fundadores del partido Morena en Yucatán quienes estaban molestos con la llegada de “figuras” de otros partidos partidos políticos a las filas de la 4T. En particular les molestaba que el panista Rommel Pacheco y el priísta Jorge Carlos Ramírez Marín se unieran a su partido simplemente porque no les dieron hueso en sus casas.

La nota fue nacional cuando Claudia Sheinmaun y Mario Delgado aprobaron la candidatura de Rommel Pacheco a la alcaldía de Mérida por Morena y la candidatura de Jorge Carlos Ramírez Marín al Senado por el Partido Verde. Entonces si, en las calles de Mérida aparecieron pintas que acusaban de traidor al “gordito Marín” y en los eventos públicos la gente abucheaba al ex clavadista que, por cierto, nunca ganó una medalla olímpica.

La cosa iba mal. La noticia ya aparecía en portales y periódicos de carácter nacional. Todo empeoró cuando el candidato de Morena en Yucatán, Joaquín Díaz Mena palomo la lista de candidatos a alcaldes y diputados locales de la 4T la cual está plagada de chapulines. Entonces sí, los morenistas de hueso colorado organizaron una votación para elegir a su propio candidato. Advirtieron que no apoyarán a Joaquín Díaz Mena ni a Rommel Pacheco.

Hay fenómenos que solo ocurren en la política mexicana. ¿Cómo explicar que hay personas que un día defienden los ideales del capitalismo y al siguiente portan la bandera del martillo y la hoz?. Lo grave es que los chapulines “colorados más bien guindas” comienzan a provocar rupturas dentro de la cuarta transformación que podrían terminar en un cisma.

Ahora, el llamado “movimiento antichapulines” ya se extendió a otros estados del país. Primero fue la negativa de los morenistas duros de la Ciudad de México quienes rechazaron al gallo de Claudia Sheinbaum, el ex secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, quien quería la candidatura de Morena a la Jefatura de Gobierno.

El movimiento ha seguido creciendo a medida que se han dado conocer las candidaturas en los estados de la República. El 7 de enero morenistas marcharon en Puebla para exigir que la cúpula entregue las candidaturas a verdaderos militantes. Días después, fundadores del partido guinda en Quintana Roo salieron a protestar y pidieron piso parejo a la hora de elaborar las encuestas. El 15 de enero morenistas de Cortázar, Guanajuato, encararon a la candidata a la gubernatura de su partido, Alma Alcaraz, por la imposición de candidatos de otros partidos.

Vacas sagradas del morenismo ya han alzado la voz. A través de un comunicado se dijeron preocupados por la falta de transparencia en la elección de candidatos a puestos de elección popular. Entre los firmantes están: Paco Ignacio Taibo II, Armando Bartra, Javier González Garza, Sabina Berman, Héctor Vasconcelos, Adrián Arroyo, Paloma Saiz, entre otros.

El reclamo es válido. Mientras que hay fundadores de Morena que siguen repartiendo el periódico Regeneración en las calles, hay cientos de ex priistas, ex perredistas y ex panistas que se están despachando con la cuchara grande ocupando los puestos de elección popular.

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