En días pasados volé a mi tierra, Durango y no están ustedes para saberlo, pero yo sí estoy para contarles que los vuelos a la tierra de Pancho Villa son carísimos, y para muestra pueden ir a mi Tiktok o X dondea finales del año pasado unos duranguenses radicados en la CDMX hicimos una campaña para intentar nos voltearan a ver y solicitar regularan esas tarifas irreales, pero ahora sí que eso es otro tema. Pero dados los altos costos pues me di a la tarea de buscar todas las opciones posibles para llegar a mi destino y “la mejor opción” fue salir del tan famoso y poco querido Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
Les contaré mi travesía: pues primero que nada mi vuelo salía a las 12:08 pm, pero como era mi primera vez opté por irme lo más temprano posible ya que quien me iba a llevar no puedo hacerlo gracias a la contingencia ambiental que ha habido en la ciudad en los últimos días. Pues básicamente salí como si fuera un vuelo internacional, (5 horas de anticipación), había bastante tráfico como es costumbre, así que me aventé una hora y treinta minutos de camino aproximadamente.
Llegué al aeropuerto y de lo primero que te percatas es que es un lugar vacío, ¿conveniente? Pues siendo honesta para mí sí, evitar el gentío, las filas, etc., claro que es una ventaja, muy pero muy poca gente, documenté en menos de 5 minutos porque no había fila, di un breve recorrido, entre a un baño llamado Olmeca, eso sí súper limpios, me senté en una cafetería y pedí un latte, lo hice porque tenía tiempo y porque quise vivir el momento. Pasados unos 40 minutos pase a la sala de abordar, y de nueva cuenta un lugar muy muy solo, hay pocos locales, pero los que están digamos son los esenciales; comida, cafeterías, souvenirs, duty free, entre otros pocos. Cabe mencionar que no encontré las tan mencionadas Tlayudas, así que opté por unos tacos al pastor.
Algo que definitivamente no me gustó y seguramente es por la falta de costumbre (y no me quiero acostumbrar a eso) fue ver soldados por todas partes, en años anteriores me hubiese sentido segura, esa vez simplemente no me sentí cómoda.
Sí creí que iba a ser una bodega con mostradores, pero siendo honesta y objetiva el AIFA, no está mal si fuese un aeropuerto del interior de la república (sin subestimar), este aeropuerto para una de las ciudades más grandes del mundo de plano pues no es tan funcional.
Y para llegar también es complicado además no tan barato, aunque me comentaron que hay transporte que sale de diferentes puntos de la ciudad que te llevan a él.
En pocas palabras este capricho del presidente que aunque no está mal, no es lo mejor, sí se nota que lo hicieron a marchas forzadas.
Y hasta aquí mi experiencia del tan polémico y olvidado AIFA desde una perspectiva ciudadana “sin tanto choro”.
Nos leemos la próxima.
Yola Díaz.
X @yoladiazn


