Hace una semana se llevó a cabo el “Debate Chilango”, este tipo de dinámicas tienen como fin invitar a los candidatos para tal o cual estado, alcaldía, etc., para que den a conocer sus propuestas, sepamos más a fondo quienes son y de donde vienen, como quien dice se van a “vender” para que los votantes “los compren a ellos y a sus propuestas”, claro que también parte de los debates es que los opositores saquen “los trapitos sucios” del otro.
Pues así sucedió en este que fue hace poco más de una semana. Los protagonistas fueron Clara Brugada de la coalición Morena, PT y Verde, Santiago Taboada de PAN, PRI y PRD y Salomón Chertorivski de Movimiento Ciudadano.
Desde mi punto de vista vi a un Santiago muy seguro, firme y atacando (por decirlo de algún modo) a una Clara que por cierto notamos que fue al salón de belleza a que la peinaran y maquillaran, a quien vi muy “técnica” en sus respuestas, digamos que como estudiante aplicada leyendo sus notas y pues no se trataba de eso, ya que a mi parecer su equipo no la preparó con antelación.
De plano el que me dio mucha ternura fue Chertorivski, porque prácticamente fue a ver pelear a sus opositores, lo que sí me sorprendió es que su actuar fue como si él estuviese en la cabeza de las encuestas, le aplaudo su seguridad, pero definitivamente lo único que tiene seguro es que No va a ganar.
En definitiva vi un debate “muy flojo” y deben de saber que los ciudadanos ya no estamos para tener representantes poco preparados y sin ofrecer algo atractivo.
Deben comprender que gobernar la CDMX es mucha responsabilidad pero sobretodo compromiso con el cargo, pero principalmente con la ciudadanía que la habitamos.
Queremos que las propuestas sean sólidas y no más “castillos en el aire”, por supuesto que también nos interesa saber en qué se han equivocado, ya sea por mero morbo, curiosidad o información, pero que esta dinámica de “tú eres más malo” no se lleve la mayor parte del tiempo.
¿Es tan difícil entender que a la ciudadanía ya no se le convence tan fácil? Estamos cansados (a) de promesas sin cumplir, de chapulines, de “calienta sillas”, queremos y merecemos alguien que desquite su sueldo, pero sobretodo alguien que ame la CDMX y esté a la altura de gobernarla.
Pues aquí mi resumen del pobre Debate Chilango desde una perspectiva ciudadana y “sin tanto choro”.
Nos leemos la próxima.


