A ello se sumó el uso del miedo como herramienta electoral: el temor a modelos asociados con empobrecimiento, autoritarismo o colapso institucional. Casos como Venezuela, Cuba o Nicaragua funcionaron como advertencias concretas. Esta lógica favoreció el ascenso o consolidación de liderazgos como Milei, Bukele, Noboa o Kast, que prometen orden, ruptura con las élites y combate a mafias.
Tres claves del nuevo ciclo político:
- La derecha capitaliza el rechazo más que la adhesión ideológica.
- La libertad opera como símbolo frente al exceso estatal.
- La comunicación directa y antipolítica disputa el sentido común.
Si estas expectativas se frustran, el péndulo volverá a moverse. Pero mientras la política tradicional no reconstruya legitimidad ni resultados, estas derechas seguirán ocupando el centro del escenario como promesa de cambio.


