Tras los recientes comicios del 2 de junio, la Marea Rosa ha decidido mantenerse como movimiento social, reafirmando su compromiso con las causas que le dieron origen. En un comunicado, el movimiento dejó claro que no buscará transformarse en un partido político, sino que continuará siendo un espacio para alzar la voz contra un gobierno que perciben como poco receptivo al diálogo y la construcción conjunta.
Durante la jornada electoral, las organizaciones que integran la Marea Rosa denunciaron la intervención del aparato estatal en favor del partido oficialista, un hecho que ha generado amplio cuestionamiento dentro de la sociedad. A pesar de las dificultades y desafíos, el movimiento se compromete a fortalecer la democracia en México, exigiendo transparencia en las irregularidades electorales y defendiendo principios como la división de poderes y las libertades individuales frente a propuestas que consideran amenazantes para el estado de derecho.


