El 12 de mayo 11 personas fueron acribilladas en una casa de la comunidad de Nueva Morelia, municipio de Chicomuselo, Chiapas. Esa zona está en disputa por los cárteles Jalisco Nueva Generación y Sinaloa. Ahí las personas son obligadas a darles comida o participar en bloqueos. La familia fue asesinada porque no se sometió a la voluntad de ninguno de los grupos delictivos. No se sabe cuál de ellos cometió los asesinatos. Ese día llegaron, los mataron y quemaron el lugar.
Los pueblos originarios en México enfrentan un gran desafío con el narcotráfico, ya que son los más vulnerables. Candelaria Lázaro, gobernadora del Gobierno Nacional Indígena de México, aseguró que a veces el narco es la única opción y si no acceden a participar terminan como la familia de Chicomuselo. “Los pueblos originarios son los que más adolecen de empleo y la única opción a veces es el narcotráfico porque provee de economía a las comunidades, pero eso trae consecuencias y daños colaterales irreversibles”.
En México hay 23 millones de personas de origen indígena y representan el 19% de la población. Los mexicanos decimos enorgullecernos de nuestras raíces, pero las escondemos en el closet y solo las sacamos en días festivos o cuando nos conviene. Esto se ve reflejado en los tres candidatos a la Presidencia de la República.
Claudia Sheinbaum, Xóchitl Gálvez y Jorge Álvarez no tienen propuestas dirigidas a este sector. Las pocas que tienen las elaboraron sin consultarle a los pueblos originarios. Para Candelaria Lázaro los indígenas siguen siendo invisibles y el sistema político los margina: “La inclusión de pueblos originarios no existe más que en el discurso, hay un desbalance en materia económica, no nos ven como gente capacitada en materia política, no estamos representados, para tener voz tenemos que estar en algún partido y de esa manera ya no somos libres”
La organización a la que representa Candelaria Lázaro aglutina a los pueblos originarios de 22 estados del país. Ella asegura que, hasta el momento nadie los ha escuchado o consultado. “Esta campaña parece un concurso de niños berrinchudos, de niños enojados y hacen pataleta, y ha perdido la seriedad”, lamentó la líder indígena.
Los pueblos originarios son los guardianes de las últimas reservas ambientales de nuestro país, muchos trabajan el campo y todos los días son despojados por mineras, trasnacionales y ahora el narcotráfico. No voltear a verlos es condenarnos al fracaso. Si tienes información que quieras compartirme puedes hacerlo a filibertocruz@gmail.com o en X: @filibertocruz.


