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En México aproximadamente 5 millones de personas se reconocen como integrantes del colectivo LGBTIQ+. Según el Instituto de Geografía e Informática el 4.7% tienen 55 años o más lo que equivale a 235 mil personas que son adultos mayores y pertenecen a dicho grupo demográfico. Hace unos días murió Gilberto Salomón Vázquez, conocido popularmente como “La Gilbertona”. Este hombre gay de 88 años de edad nació en 1936 en Guamúchil, Sinaloa, pero migró desde muy joven a Culiacán y vivió por muchos en la colonia Tierra Blanca.

Durante la mayor parte de su vida se dedicó a la prostitución y era un personaje conocido en su colonia y alrededores. No fue sino hasta hace poco que “La Gilbertona”, como le gustaba que le dijeran, saltó a la fama a través de las redes sociales. El hombre tenía más de 3 millones de seguidores en TikTok, pero también contaba con cuenta de Instagram, Facebook y Youtube. El contenido que compartía era, por decirlo amablemente, bastante pobre y hueco. Se trataba de clips y expresiones que iban desde los 2 segundos hasta un minuto en donde casi siempre maldecía algo o a alguien. La mayor parte de los videos consistían en situaciones provocadas donde Gilberto profería groserías y terminaba mandando “a la verga” a su interlocutor o a otro personaje.

Fue así como el contenido de “La Gilbertona” se volvió viral y sus expresiones provocaban risa y sorna entre los internautas. El día de su funeral cientos de personas fueron a verlo. Al ritmo de la banda “Los Alegres del Barranco” los “culichis” acudieron a despedirlo, quizás algunos por curiosidad, y otros por genuino respeto. Llamó la atención el desfile de coronas mortuorias. Una de las más grandes fue un arreglo de rosas firmado por la familia Guzmán López, el cual se presume fue enviado por “Los Chapitos”, hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Otra de las coronas igual de impresionante fue la enviada por Ismael “El Mayo” Zambada o la que mandaron “Los Amigos de Jalisco”, que se presume fue obsequiada por el Cartel Jalisco Nueva Generación. Hasta el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, envió una ofrenda floral.

¿Qué obtenía Gilberto de la promoción y monetización de sus videos? La verdad es que se sabe poco en ese aspecto de su vida. Tenía un representante de nombre Pavel Moreno. Este hombre es integrante de la banda “Los Alegres del Barranco”, era vecino de “La Gilbertona” e inclusive le hizo una canción. Fue él quien comenzó a tomarle videos y a subirlos a redes sociales hecho que convirtió a Gilberto en una persona “famosa”. Moreno asegura que era amigo del hombre a quien describía como una persona testaruda. El arreglo económico entre ambas partes solo ellos lo saben. Era evidente que Gilberto sabía que utilizaban su imagen, ya que muchas de las escenas difundidas en redes sociales eran planeadas. Lo que no queda claro es cuánto dinero obtenía por el lucro de su persona.

En todas las notas periodísticas elaboradas a raíz de su muerte los reporteros aseguran que “La Gilbertona” era un ícono del colectivo LGBTIQ+. No obstante para el periodista, Álvaro Cueva, esto no es exactamente así. “No existe una comunidad, hay un colectivo LGBTIQ+ formado por muchas comunidades y en algunas de ellas “La Gilbertona” era una figura, pero no lo es para en gran colectivo”. El actor Axel Santos coincide: “No lo considero un icono, la verdad, creo que era una persona con una agilidad mental interesantísima, pero no considero que sea un icono”.

Lo que sí es cierto es que Gilberto representaba un sector que no es visible. El de hombres gay de la tercera edad. Un grupo de personas que nació en un México con muchos más prejuicios y que sobrevivieron y prosperaron gracias a sus capacidades y a pesar de todo. Descanse en paz Gilberto Salomón Vázquez.

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