En los tiempos de la vida de cuarta que nos da la 4T han cambiado las formas, los tiempos y los medios para la sucesión Presidencial en este caso el Presidente López Obrador decidió arrancar en el pasado 2022, dos años antes del proceso de su sucesión presidencial, cambio esas formas para cambiar a lo que se llamaba antes “tapados” por un término más ordinario para el Mesías de Macuspana son sus “Corcholatas”, también el presidente no se ha cansado de violar el principio básico de cualquier elección democrática, que es la equidad. Lo anterior viene a colación porque para muchos morenistas, los cuales está absolutamente seguros de que su candidata ganará y con gran ventaja al estilo del Priismo de los años 70´s de ese PRI tatuado en López Obrador. Pero también, algo que le está quitando la calma al Pejidente es que ve el crecimiento de la candidata de la oposición y de sus seguidores los llamados Xochilovers, y en Palacio creen que su favorita podría tener 3 escenarios posibles el primero obviamente en esta “seguridad” que su corcholata será quien triunfe, sin lugar a dudas hasta aquí todo marcharía excelentemente más si se considera una amplia ventaja, en cuyo caso a la oposición no les quedaría más remedio que reconocer que, por razones (lícitas o ilícitas), no pudieron remontar las ventajas electorales de la corcholata. Es cierto que Claudia Sheinbaum tiene muchas ventajas y aprovechan la herencia del voto duro de AMLO, así como el apoyo del gobierno federal y de 22 gobiernos estatales, que no es poca cosa, pero el segundo escenario es que el triunfo de la corcholata sea algo cerrado y en tal caso, la oposición consideraría (no sin razón) que dicho resultado tenga ventajas ilegales, por lo cual vendrían apelaciones legales y movilizaciones políticas. Habría una posible agitación hasta cierto punto, y con la posibilidad de que el ambiente político quedaría más agitado que en el escenario anterior. Saben que teniendo el poder manejaría el Mesías Macuspano todo y que probablemente no pasaría de ahí. Pero no descartan y es lo que ya inquieta en esos pasillos de Palacio Nacional que se puedan dar movimientos repentinos que puedan dar el triunfo cerrado a favor de Xóchitl Gálvez (ha pasado en muchas elecciones electorales de México y otros países). Es aquí donde López Obrador, acusaría de fraude a la oposición, aunque usted no lo crea por la utilización de dinero de empresarios, intromisión de organismos internacionales, conjura internacional, etc. y haría todo lo que pudiera para invertir el resultado (¿le suena familiar el comentario?). Es aquí donde usaría el control de la mayoría que tiene de los magistrados en el TEJPF, como hoy ocurre, mismo que podría anular las casillas necesarias para modificar el resultado electoral. Desde luego, esto implicaría un alto riesgo de inestabilidad política y, por consecuencia, económica.
Pero por si el margen del resultado fuera con una amplitud mayor del 3%, complica que le fuera posible echar abajo ese resultado. Aquí es donde viene el escenario de un peligro de sus rabiatas y hay quienes temen que en este escenario el Pejidente buscaría de plano dar un golpe con respaldo del Ejército. Este escenario espero no suceda, no porque AMLO no lo buscara, sino porque pese a todo, las Fuerzas Armadas no parecen haber perdido del todo su institucionalidad, porque en su interior hay divisiones, y porque los generales saben que eso sí sería intolerable para Estados Unidos.
¡Y eso que todavía no hablamos de los problemas de México!
Marcos E. Mendoza Ávila.
X @MARCOS_MENDOZAA
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