El martes, el Parlamento de Georgia aprobó la tercera y última lectura de un proyecto de ley sobre “agentes extranjeros”, avanzando hacia su posible conversión en ley. La presidenta Salome Zourabichvili tiene la opción de vetarlo, aunque su decisión puede ser anulada por el Parlamento, controlado por el partido gobernante y sus aliados.
Durante el debate sobre el proyecto de ley, transmitido por televisión, se registraron enfrentamientos entre el partido gobernante y los legisladores de la oposición. Los críticos del gobierno y países occidentales han condenado la medida, considerándola autoritaria y con influencia rusa.
El proyecto, aprobado con 84 votos a favor de 150, requiere que las organizaciones que reciben más del 20% de su financiamiento del extranjero se registren como agentes de influencia extranjera, imponiendo requisitos de divulgación y multas punitivas por violaciones.
Las protestas contra el proyecto, apodado “la ley rusa” por sus opositores, han continuado, reflejando la división en Georgia sobre su rumbo hacia la integración con Europa o una alineación más cercana con Rusia. La UE y varios países occidentales han instado a Georgia a retirar la ley, mientras que el Kremlin niega cualquier participación en su inspiración.
Vía @gobernartemx


