La capacidad que tenemos los seres humanos para sacar conclusiones rápidas con muy poca información es pasmosa. Cuando leí en la primera plana de Reforma que el obispo emérito de la diócesis Chilapa-Chilpancingo, Salvador Rangel Mendoza, quien estaba desaparecido, fue encontrado en un motel yo mismo me apresuré a juzgarlo.
Para mi fortuna, la costumbre de jugar al abogado del diablo, me obligó a revisar notas e investigar el asunto. Hoy mi conclusión es diferente. Hay muchos huecos en la historia. Una versión es que el prelado salió de su casa de Jiutepec, Morelos, el viernes por la mañana. Otra dice que fue el sábado.
Lo que sabemos con certeza es que el lunes 29 de abril la Conferencia del Episcopado Mexicano anunció la desaparición de Rangel Mendoza. Las alertas se prendieron. El sacerdote de 78 años, retirado desde hace tres, visita frecuentemente Guerrero donde ha negociado una tregua con miembros del crimen organizado.
El mismo lunes 29 el Fiscal de Morelos, Uriel Carmona, informó que el obispo emérito fue encontrado y fue víctima de un secuestro exprés. El abogado de Salvador Rangel confirmó el hecho y agregó que sacaron dinero de sus cuentas bancarias. Se reveló que el sacerdote dio positivo para benzodiacepina y cocaína. La primera es una droga que provoca aletargamiento y la segunda tiene el efecto contrario.
El 2 de mayo el titular de la Comisión Estatal de Seguridad de Morelos, José Antonio Ortiz, informó que tenía un video que advierte que Salvador Rangel entró voluntariamente a un motel de Cuernavaca con otro hombre. Reveló que los paramédicos que lo trasladaron reportaron que el obispo estaba desnudo dentro de una habitación del Motel Real de Ocotepec donde se encontraron 5 pastillas de sildenafil, lubricante y condones. También dijo que solo tenía conocimiento de dos retiros bancarios, uno hecho el sábado por la mañana y otro por la noche, probablemente a primera hora del domingo.
Por su parte, el chofer del sacerdote declaró que su patrón no tardaría en regresar, ya que dejó su teléfono celular cargando. Dijo que se percató que algo estaba mal cuando vio que en el teléfono se reportaron los retiros por lo que dio el aviso. El segundo abogado del obispo Salvador Rangel (el primero se retiró del caso) dijo que su cliente bajó en un Oxxo por agua y a partir de ese momento no recuerda nada. No confirmó la versión del secuestro y reiteró: el obispo perdió la memoria.
Pero hay huecos en la historia que, hasta el momento, no permiten atar los cabos. Hasta este día no se sabe exactamente cuándo llegó al motel ubicado en el norte de Cuernavaca. Además el titular de la Comisión Estatal de Seguridad de Morelos dijo que antes de ir a ese lugar el obispo se reunió con alguien en una pizzería al sur de Cuernavaca. No se sabe con quién se vio y tampoco con quién entró al hotel.
El parte oficial refiere que el obispo fue hallado en estado de sopor el domingo 28 de abril a las 10 de la noche y fue trasladado al hospital. Nadie le avisó a la jerarquía católica que el obispo estaba con vida, ya que ellos denunciaron su desaparición un día después. Hay que señalar que el Fiscal de Morelos, Uriel Carmona, tiene una pelea a muerte con el gobierno de Cuauhtémoc Blanco. Es por eso que los datos de cómo fue encontrado el obispo fueron revelados por la Comisión Estatal de Seguridad.
La Conferencia del Episcopado Mexicano ha pedido evitar conjeturas e informó que Salvador Rangel ya está en su casa. El sacerdote toma diariamente entresto, amlodipino, furosemina, apix saban, atorbastatina, celoquem y levotiroxina. Además lleva un marcapasos en su cuerpo.
Salvador Rangel ni ha declarado y no está obligado a hacerlo. Habrá que esperar para conocer la verdad. Lo que es un hecho es que la filtración de datos por parte de la Comisión Estatal de Vigilancia vulnera los derechos humanos del obispo. Comentarios a filibertocruz@gmail.com o en X: @filibertocruz.


