La Ciudad de México se transformó en el centro de la diplomacia juvenil mundial del 22 al 26 de julio de 2025, cuando se celebró el Youth Summit on Peace and a Sustainable Future. Durante cinco días, líderes de más de 50 países, organismos multilaterales, académicos y activistas dialogaron sobre los grandes retos del presente: paz, justicia climática, ética digital y sostenibilidad. México, anfitrión del encuentro, proyectó a su juventud como un actor estratégico en la cooperación global.
Entre las voces más destacadas estuvo la de la Dra. Jennifer Nathalie González López, diputada mexiquense y presidenta de la Comisión de Salud. Su participación fue más allá de lo protocolario: llevó propuestas innovadoras que combinaron salud, tecnología y derechos humanos como ejes de seguridad nacional. Planteó un modelo integral para adolescentes en conflicto con la ley, donde la prevención y la reinserción social sustituyan la visión punitiva. Y presentó la plataforma “IA para la Paz”, un sistema predictivo de inteligencia artificial diseñado para anticipar casos de feminicidio y violencia intrafamiliar. Una herramienta pionera que muestra cómo la tecnología, usada con ética, puede salvar vidas.
La diputada también impulsó la creación de un observatorio ciudadano para vigilar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el Congreso mexiquense. En su mensaje, recordó que solo restan cinco años para 2030 y que gobiernos, sociedad civil y sector privado deben sumar esfuerzos, compartir conocimientos y usar la tecnología de forma responsable.
El punto culminante fue la firma de la Declaración de la Juventud de la Ciudad de México, inspirada en la Resolución 2250 del Consejo de Seguridad de la ONU. El documento comprometió a los Estados y a la sociedad civil a institucionalizar la participación juvenil en procesos de paz, regular éticamente la inteligencia artificial, incluir justicia climática y ética digital en la educación, y garantizar protección física y digital a jóvenes activistas.
La lección que deja la cumbre es clara: la juventud no es el futuro, es el presente que exige espacios y poder de decisión. La presencia de Jennifer González en la arena internacional demuestra que desde lo local se pueden proyectar agendas globales de gran calado. México tiene ante sí la oportunidad de consolidarse como referente en diplomacia juvenil y gobernanza inclusiva, siempre que las palabras se traduzcan en políticas públicas coherentes y medibles. La paz no se decreta, se construye con innovación, voluntad política y una juventud que ya no pide permiso: asume liderazgo.


