En el Congreso de Estados Unidos, se está debatiendo la posibilidad de abrir una investigación para destituir al presidente Joe Biden. Este proceso se centra en los cuestionados negocios en el extranjero de su hijo, aunque los demócratas consideran estas acusaciones infundadas. A pesar de tener escasas posibilidades de éxito, la investigación podría representar un desafío para la Casa Blanca antes de las elecciones presidenciales de noviembre de 2024, en las cuales Biden se presenta como candidato.
Los conservadores, mayoritarios en la Cámara de Representantes desde enero, acusan a Biden de utilizar su influencia durante su periodo como vicepresidente de Barack Obama para permitir que su hijo realizara negocios opacos en China y Ucrania. El senador James Comer, jefe de la comisión de investigación, afirmó que “Joe Biden mintió repetidamente al pueblo estadounidense”.
Hunter Biden, hijo del presidente, admitió “errores” en su vida y acusó a “los trumpistas” de intentar “deshumanizarlo” para perjudicar a su padre. Aunque participó en una rueda de prensa donde defendió a su padre, se negó a comparecer en una audiencia a puerta cerrada convocada por los republicanos en el Capitolio.
La Constitución de Estados Unidos establece que el Congreso puede destituir al presidente en caso de “traición, soborno u otros delitos graves y faltas”. El proceso consta de dos etapas: la Cámara de Representantes investiga y vota los cargos por mayoría simple, conocido como “impeachment”, y, si se aprueban, el Senado lleva a cabo el juicio y emite un veredicto. Aunque ningún presidente ha sido destituido, tres han sido acusados: Andrew Johnson en 1868, Bill Clinton en 1998 y Donald Trump en 2019 y 2021. Todos superaron el juicio. Cabe destacar que Richard Nixon optó por dimitir en 1974 para evitar una destitución segura a raíz del escándalo Watergate.
Vía @gobernartemx


