Miembros de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) han tomado medidas de presión bloqueando todos los accesos a la Cámara de Diputados para exigir la aprobación de la reforma laboral que reduciría la jornada laboral a 40 horas semanales.
La demanda central de los manifestantes es clara: buscan la aprobación de la reforma antes de que concluya el año 2023. Para lograrlo, están presionando para que el Congreso celebre una sesión extraordinaria en las últimas semanas de diciembre, afectando incluso la programación de una sesión de la Mesa Directiva.
El presidente de la Mesa Directiva, Jorge Romero Herrera, expresó su deseo de someter la reforma a votación y discusión en el Pleno de San Lázaro el 14 de noviembre. Sin embargo, el periodo ordinario de sesiones finaliza el 15 de diciembre, lo que plantea desafíos para llegar a un acuerdo y tomar una decisión legislativa.
A pesar de la voluntad del presidente de la Mesa Directiva, la reforma podría no entrar en vigor este año debido a la necesidad de reformular el dictamen, lo que requeriría un retorno a comisiones y luego al Pleno de San Lázaro. Aunque la discusión sigue siendo incierta, la demanda de una jornada laboral de 40 horas semanales continúa siendo un tema relevante y crucial para los trabajadores en el debate legislativo.
Vía @gobernartemx


